El panorama migratorio está cambiando significativamente. Constantemente, emergen nuevos retos y las tendencias demográficas, económicas, políticas y sociales a nivel mundial inciden en dicho panorama. Un país que en un momento determinado registra una tendencia neta a la emigración porque las personas buscan nuevas oportunidades en el extranjero puede, en un lapso de tiempo muy corto, convertirse en un país que atrae a un caudal de migrantes y personas que retornan. El caso contrario también suele ocurrir, cierta región de un país puede verse afectada por circunstancias económicas sociales u otras, por ejemplo, desastres naturales, que repercutirán directamente en los movimientos de población.
Es por esto que superar las presiones de la migración en este siglo es un reto nada fácil para el que requiere un enfoque integral y cooperativo de cara a la gestión de la migración internacional. Tal enfoque deberá abarcar políticas y programas de migración y desarrollo, migración facilitada, migración reglamentada y migración forzosa. Demás está decir que para poder encauzar la migración los gobiernos no pueden actuar por sí solos.
Hay muchas tendencias globales subyacentes a la movilidad mundial actual, que repercuten tanto en la migración como en la gestión de la migración, por ejemplo:
- Los cambios demográficos
- La recesión económica
- La liberalización económica
- El surgimiento de las "redes de migrantes"
- El surgimiento de la migración transnacional
En el siglo XXI, el movimiento de personas será aún más significativo a raíz de estas tendencias y es por esto que la OIM trabaja en la gestión de la migración por considerar que, cuando se encauza adecuadamente, puede asegurar la debida protección de los migrantes y contribuir al desarrollo tanto de país de origen, tránsito y destino.
El panorama migratorio está cambiando significativamente. Constantemente, emergen nuevos retos y las tendencias demográficas, económicas, políticas y sociales a nivel mundial inciden en dicho panorama. Un país que en un momento determinado registra una tendencia neta a la emigración porque las personas buscan nuevas oportunidades en el extranjero puede, en un lapso de tiempo muy corto, convertirse en un país que atrae a un caudal de migrantes y personas que retornan. El caso contrario también suele ocurrir, cierta región de un país puede verse afectada por circunstancias económicas sociales u otras, por ejemplo, desastres naturales, que repercutirán directamente en los movimientos de población.
Es por esto que superar las presiones de la migración en este siglo es un reto nada fácil para el que requiere un enfoque integral y cooperativo de cara a la gestión de la migración internacional. Tal enfoque deberá abarcar políticas y programas de migración y desarrollo, migración facilitada, migración reglamentada y migración forzosa. Demás está decir que para poder encauzar la migración los gobiernos no pueden actuar por sí solos.
Hay muchas tendencias globales subyacentes a la movilidad mundial actual, que repercuten tanto en la migración como en la gestión de la migración, por ejemplo:
- Los cambios demográficos
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- La liberalización económica
- El surgimiento de las "redes de migrantes"
- El surgimiento de la migración transnacional
En el siglo XXI, el movimiento de personas será aún más significativo a raíz de estas tendencias y es por esto que la OIM trabaja en la gestión de la migración por considerar que, cuando se encauza adecuadamente, puede asegurar la debida protección de los migrantes y contribuir al desarrollo tanto de país de origen, tránsito y destino.