Día Internacional de la Niña: 11 de octubre


Fecha de publicación: 
Viernes, Octubre 6, 2017 - 16:30
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Día Internacional de la Niña, 11 de octubre, género, equidad

Reconociendo que el empoderamiento de las niñas y la inversión en ellas, son fundamentales para el crecimiento económico, la erradicación de la pobreza y la pobreza extrema, así como la participación significativa de las niñas en las decisiones que las afectan, es clave para romper el ciclo de discriminación y violencia y para promover y proteger el goce pleno y efectivo de sus derechos humanos, y que ese empoderamiento requiere el apoyo y la participación activos de los padres, tutores, familiares y cuidadores, así como de los niños y los hombres y de la comunidad en general.

La Asamblea General de Naciones Unidas designó el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña, a través de la Resolución 66/170 del 19 de diciembre de 2011​ y se ha conmemorado a partir de 2012, con campañas, actividades lideradas por los diferentes gobiernos, las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, así como a la sociedad civil, con el fin de crear conciencia sobre la situación de las niñas en todo el mundo. Las fechas internacionales, son una herramienta que sirve para sensibilizar, concienciar, llamar la atención, señalar que existe un problema sin resolver, un asunto importante y pendiente en las sociedades para que, a través de esa sensibilización, los gobiernos y los estados actúen y tomen medidas o para que los ciudadanos así lo exijan a sus representantes.

Este año 2017, bajo el lema “Empoderar a las niñas: antes y después de las crisis”, se quiere resaltar que las niñas en las situaciones de crisis siguen siendo una fuente de poder, energía y creatividad pero, al mismo tiempo, se encuentran entre los grupos de población más vulnerables y frágiles.

Las mujeres y las niñas representan la mitad de la población mundial, y por tanto, la mitad de su potencial. Sin embargo, la desigualdad de género persiste hoy en todo el mundo y provoca el estancamiento del progreso social.  En ese contexto, se enmarca la meta fijada en el Objetivo número 5 de la Agenda para el Desarrollo Sostenible que busca «lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas». Conoce las metas del Objetivo 5

La igualdad entre los géneros no es solo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Si se facilita a las mujeres y niñas igualdad en el acceso a la educación, atención médica, un trabajo decente y representación en los procesos de adopción de decisiones políticas y económicas, se impulsarán las economías sostenibles y se beneficiará a las sociedades y a la humanidad en su conjunto.  INFOGRAFÍA: Invertir en las niñas es hacer lo correcto y lo inteligente

 

Colombia: La paz, una oportunidad para empoderar a las niñas

El 13% del total de víctimas del conflicto armado colombiano, según el Registro Único de Víctimas, son niñas[1].  Igualmente, de acuerdo a las cifras de atención del ICBF, entre 1999 y agosto de 2017 cerca de 6,377 niños, niñas y adolescentes han sido desvinculados de grupos armados, de las cuales el 29% (1,849) son niñas.

Las niñas son también las más vulnerables a la violencia sexual tanto dentro como fuera del conflicto armado. La radiografía de este delito evidencia que la mayoría de víctimas son niñas. Según las cifras de Medicina Legal, en el 2016, el 84% (15.074) de los hechos registrados tuvieron como protagonistas a niñas.

El Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera firmado por el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) en sus consideraciones y preámbulo afirma que “en la implementación se garantizarán las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y se adoptarán medidas afirmativas en favor de grupos discriminados o marginados, teniendo en cuenta el enfoque territorial, diferencial y de género”. El enfoque de género se dirige al “reconocimiento de las mujeres como ciudadanas autónomas, sujetos de derechos que (…) tienen acceso en condiciones de igualdad con respecto a los hombres a (…) activos productivos y bienes públicos y sociales”. 

Lo anterior supone la comprensión de las condiciones estructurales de desigualdad y ejercicio de poder que se reproducen permanentemente y no permiten la garantía real de los derechos de las niñas, mujeres y distintas poblaciones en razón a su pertenencia étnica, situación económica, condición de discapacidad, edad, orientación sexual, identidad de género, entre otras categorías. Desde esta noción, se puede considerar que este es el primer Acuerdo de Paz en el mundo que incluye el enfoque de género como principio y de manera transversal en cada uno de los puntos.

El principal reto en la implementación del Acuerdo es avanzar hacia la igualdad entre hombres y mujeres y garantizarla de manera efectiva por medio de medidas afirmativas que respondan a los impactos desproporcionados que ha tenido el conflicto armado y transformen las estructuras que sustentan la violencia basada en género. En este sentido, el Acuerdo es una gran oportunidad para promover la participación y el empoderamiento de las niñas y adolescentes.

  • Punto 1: Con la Reforma Rural Integral, se podrían crear condiciones de bienestar para las niñas, desde la integración de las regiones, la erradicación de la pobreza y la promoción de la igualdad en el acceso a la tierra y a servicios.
  • Punto 2: En participación política, con la ampliación y la cualificación de la democracia se podrían hacer más visibles las voces de las niñas, a partir de escenarios más incluyentes y pluralistas. De este modo, las niñas manifestarían sus expectativas y sueños para aportar en la construcción de paz.
  • Punto 3: Con las medidas para garantías de seguridad y protección que se implementen de manera diferencial, las niñas podrían gozar de una vida libre de violencia en todo ámbito y contexto sea rural o urbano.
  • Punto 4: En la solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, se podrán impulsar e implementar planes de sustitución que incluyan las necesidades de las niñas y adolescentes y además prevengan la violencia basada en género asociada. Esto será posible si las niñas participan activamente en el proceso.
  • Punto 5: El Acuerdo sobre víctimas reconoce la necesidad de medidas específicas y de acción afirmativa para las niñas con el objeto de garantizar de manera plena sus derechos, por el impacto diferenciado del conflicto armado sobre ellas. Con este punto se lograría fortalecer su participación ciudadana y el ejercicio de los derechos a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición.
  • Punto 6: En implementación, se podría incidir estratégicamente para garantizar que se aplique el enfoque de género y diferencial, para que realmente se adelanten medidas que promuevan el acceso a servicios y bienes y la participación en igualdad de condiciones, donde se tengan en cuenta los principios contenidos en la Convención de los Derechos del Niño y además respondan a los impactos desproporcionados que ha tenido el conflicto armado sobre las niñas.

Conoce las 100 medidas que incorporan la perspectiva de género en el Acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera

 

Prevención de reclutamiento y otros riesgos asociados a las niñas en fases de posacuerdo

Desde 2015, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), junto a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), implementa el Programa de Reintegración y Prevención de Reclutamiento (RPR). 

El programa RPR tiene una cobertura en inversión para las intervenciones de prevención en varios de los departamentos que serán prioritarios para el posconflicto.  Adelantamos cerca de 56 proyectos en 16 departamentos y la participación de 25 instituciones. En el marco de la salida de las personas menores de 18 años de los campamentos de las FARC, el programa ha recibido y apoyado 30 niñas, y alrededor de otras 5.476 niñas se han beneficiado de las diferentes estrategias de prevención. Conjuntamente con organizaciones afro y resguardos indígenas hemos diseñado estrategias de prevención de violencia sexual, reclutamiento forzado y utilización de niñas y adolescentes, a partir de la apropiación de sus territorios y la revitalización de sus culturas.

La prevención son todas aquellas acciones e iniciativas que implican actuar antes de que una niña, niño o adolescente pierda el disfrute y goce efectivo de sus derechos a ser protegidos contra los conflictos armados, contra las peores formas de trabajo o minas antipersonal. Busca prevenir que esta población se involucre en dinámicas de conflicto, transmisión intergeneracional de la violencia y que se conviertan en sujetos políticos sociales y culturales.

El contexto de posacuerdo en el que se encuentra actualmente el país, existen riesgos asociados a niñas, niños y adolescentes, especialmente, para aquellos que han sido reclutados. De acuerdo a las experiencias internacionales en las fases posteriores a la firma de acuerdos de paz entre un gobierno y determinado actor armado, existe una tendencia al aumento de la delincuencia juvenil especialmente ante la debilidad de la educación y las escasas oportunidades de empleo; por tanto, niñas, niños, adolescentes y jóvenes están particularmente en riesgo de esta tendencia, tanto por su formación previa en armas y otras actividades ilícitas, como por la probabilidad de que también han sido víctimas y/ o han sido testigos de una desmedida violencia.

Uno de los riesgos más grandes para los desvinculados es el re-reclutamiento y/o uso por los mismos actores armados o similares, especialmente cuando el fin formal del conflicto interno no coincide con el fin de la violencia organizada en general. Sin embargo, existen marcos internacionales sobre el reclutamiento y el uso de niñas, niños yadolescentes por parte de grupos armados. Por ejemplo, los Principios de Paris y directrices sobre la niñez asociada a fuerzas armadas o grupos armados (2007) – casi universalmente respaldados- han sido diseñados para, entre otras cosas, proteger a niñas y niños del reclutamiento o uso ilegal. En particular, el documento recomienda cuatro acciones para prevenir el reclutamiento en situaciones posteriores a conflictos:

1. Los sitios de desmovilización o las áreas de encuentro deberán estar lo suficientemente lejos de las zonas de conflicto para garantizar la seguridad.

2. Los niños y niñas deberán reunirse con sus familiares y o ser ubicados dentro de ambientes protectores ligados a la comunidad tan pronto como sea posible.

3. Es necesaria una ayuda adecuada y apropiada para permitir una reintegración genuina.

4. Los niños y niñas deberán ser informados de su derecho a no ser reclutado de ninguna manera.

Recomendaciones para los programas, políticas a favor de las niñas, adolescentes y jóvenes en el posacuerdo

Una revisión de la literatura académica y política, junto con el conocimiento de los programas de cooperación internacional sugieren el siguiente conjunto de recomendaciones:

1. Mantener una comprensión multifacética del bienestar de la niñez y la adolescencia (por ejemplo, salud reproductiva, apoyo psicosocial para sus experiencias relacionadas con el conflicto, y problemas de salud específicos como el dengue o la desnutrición).

2. Asegurar que las poblaciones infantiles y juveniles estén en la planificación y desarrollo de proyectos y políticas dirigidas a ellos (por ejemplo, a través de comités de juventud) e invirtiendo en el análisis y diagnósticos en sus territorios para comprender sus necesidades.

3. Fortalecer el liderazgo y la formación para generar oportunidades de desarrollo de habilidades, por ejemplo, capacitación para la resolución y / o reconciliación de conflictos, creación de redes, el reconocimiento de sus necesidades, entre otros.

4. Incluir un componente de género, ya que muchas investigaciones han demostrado experiencias y efectos diferenciados de los conflictos armados en niñas y mujeres jóvenes.

5. Hacer un esfuerzo adicional para incluir a las niñas, niños y jóvenes con discapacidades, ya que son a menudo una población mal atendida e incluso oculta en las comunidades en transición.

Leer más: Riesgos para niñas, niños, adolescentes y jóvenes en contextos de posacuerdo

 

VIDEO: Niñas de Planadas, Tolima, se empoderan gracias a nuestro proyecto “Nuevos empresarios, biensocial” 

 

 

 

 

 

[1] De acuerdo con el registro único de víctimas, de los 8.532.636 de víctimas registradas en el conflicto armado colombiano, 2.392.602, corresponde a personas menores de 18 años, de las cuales 1.158.413 son niñas.

 

 


Notas de prensa: 
Reintegración y Prevención del Reclutamiento (RPR)